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VIOLENCIA DE GÉNERO: EN LOS INICIOS DE UNA RELACIÓN
El fenómeno de la Violencia de Género ha comenzado a visibilizarse en estos últimos tiempos gracias a los medios de comunicación y los movimientos sociales, como la marcha Ni una Menos. Sin embargo, muchas veces como familiares, padres, amigos, o parejas nos preguntamos: ¿Existe alguna manera de detectar a una persona violenta antes que se produzca un episodio de violencia física? Porque la violencia de Género no es simplemente la violencia que ejerce el hombre sobre el cuerpo de la mujer para imponer su dominio y su poder. En la Ley 26.485 se contemplan además de la violencia física, otros tipos.
Entre ellos la violencia psicológica, sin dudas la forma de abuso más difícil de soportar, por su persistencia a través del tiempo, esta se expresa a través de palabras, actitudes e insultos denigrantes. La violencia sexual, abarca desde el acoso sexual hasta la explotación sexual, pasando por la violación conyugal. El hombre intenta trasmitirle a la mujer el mensaje: “tu cuerpo me pertenece”. La violencia económica y patrimonial, que ocasiona una disminución de los recursos económicos o patrimoniales de la mujer. Incluye también percibir un salario menor que un hombre en el mismo lugar de trabajo.
"El hombre intenta trasmitirle a la mujer el mensaje: “tu cuerpo me pertenece."
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. Y la violencia simbólica, se encarna en la transmisión socio-cultural de los estereotipos femeninos y masculinos, el cual asigna determinados roles y funciones dentro de la sociedad a cada género. Hay algunos indicios en una relación que nos pueden permitir como padres, amigos o familiares estar atentos frente a un posible caso de Violencia de Género:

• Cambios en los Hábitos Cotidianos: la mujer deja de vestirse como lo hacía usualmente. El hombre suele decirle que algunas prendas no lo quedan bien o que parece una prostituta si usa una pollera muy corta o una prenda escotada.

• Alejamiento de su círculo íntimo: si bien en toda relación amorosa al comienzo existe la necesidad de compartir la mayor cantidad de tiempo posible con la persona amada.

Debemos estar atentos a las razones por las cuales una mujer deja de estar con sus amigas, compañeras de trabajo y/ o hasta su familia misma. El discurso del hombre agresor suele comenzar separando al círculo de amigas cercanas que rodean a la mujer. Suele argumentar que no le convienen por sus actitudes libertinas, porque son poco inteligentes o no son buenas para ella. Con la familia las actitudes suelen ser muy diversas, por un lado puede mostrarse como el hombre perfecto y poner siempre en falta a su mujer. O bien, suele plantear argumentos tales como “en tu familia nadie me quiere”, “no les gusto para vos”, “no estoy cómodo con ellos”.

• Postergación de Proyectos Propios: en algunos casos la mujer deja su trabajo o decide interrumpir sus estudios a pedido de él. Cabe aclarar, que cada relación es única y que pueden presentarse todos estos puntos o solamente alguno de ellos.

"Los lazos que mantenga con sus familiares y amigos podrían hacer la diferencia en una situación de violencia extrema."
Lo que sí es una constante, es el intento del hombre por aislar y dominar a la mujer. Por medio de este aislamiento, él busca y consigue a través de la violencia psicológica y la manipulación, desubjetivizar a la mujer, es decir, la convierte en un objeto de su goce, objeto al que puede hacerle cualquier cosa. Esto no se produce de un día para otro, sino que es un proceso por medio del cual la mujer va perdiendo paulatinamente sus recursos psicológicos y simbólicos y que queda a merced de su agresor. Por ello es sumamente importante el apoyo familiar y social de la mujer.
. Los lazos que mantenga con sus familiares y amigos podrían hacer la diferencia en una situación de violencia extrema. El grupo social debe funcionar como sostén y tratar de no enjuiciar el comportamiento de la mujer. Es recomendable también, recibir asistencia psicológica para fortalecer los recursos subjetivos ya que la violencia influye de manera determinante sobre la autoestima, la autonomía y la capacidad de sentir, pensar y actuar con independencia.
Sara S. Stefani
Psicóloga. Matricula: 7532. Profesora de Psicología. Profesora Adscripta en la Facultad de Psicología de la U.N.R.
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