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Entrevista a Rodolfo Escalada: "Nudos de la Violencia."

En tu artículo "Nudos de la violencia" planteas diversas conceptualizaciones posibles de la violencia ¿Cómo podríamos pensarla como anudamiento entre distintas líneas de tensión?
Bueno para pensar la violencia como un anudamiento entre distintos hilos de tensión tal vez más que teorizar vale trabajar sobre algunos ejemplos. Voy a trabajar sobre dos casos en particular, dos ejemplos; si uno piensa la sexualidad humana a lo largo de la historia y también piensa en la historia de las religiones, enfocándonos en la tradición judeocristiana, uno puede ver cómo desde lo religioso la homosexualidad es un pecado, es algo pecaminoso. En tanto práctica pecaminosa es portadora en sí de un juicio y un castigo, es decir que alguien que comete un pecado lógicamente merece un castigo, más allá de cuáles pueden ser esos castigos, de sus distintas formas e intensidades. Por lo tanto ¿cuál es el criterio de un buen comportamiento? Es la práctica de un heterosexual al interior del matrimonio, por supuesto esto ha cambiado mucho a lo largo de la historia pero este es un basamento, la idea de que la sexualidad humana tiene que ser la heterosexual y la homosexualidad es un pecado en sí mismo.
En la biología humana no hay nada escrito sobre las manifestaciones de la sexualidad, por supuesto está el tema que siempre se enarbola de la reproducción de la especie, pero en la biología humana no hay nada de esto. Con el paso del tiempo es interesante ver cómo se suma la ciencia allí. Porque  la ciencia uno la puede pensar como una nueva línea que se hace presente y al tomar la ética religiosa, del pecado nos deslizamos a la enfermedad. Es decir, el homosexual entonces es una persona enferma, donde no hay ninguna prueba científica de esto sino que tan solo es cómo una ética religiosa anida en los científicos de una época.
Entonces uno puede ahí ver cómo se intenta, con cuestiones de medicación y de distintas maneras, reprimir mociones e impulsos sexuales a personas que supuestamente son anormales  en busca de que devengan en normales, es decir que dejen de pensar como un homosexual que desea a alguien de su mismo sexo para devenir en heterosexual.

Todas estas prácticas son violentas en tanto cargan en contra de lo que es instintivo y por tanto normal en una persona, tanto el castigo sobre el pecador o la medicación por considerar al homosexual como un enfermo es violentar a una persona.
Por otro lado, si uno piensa lo que ha pasado con el hundimiento del ARA San Juan es muy interesante ver cómo distintas líneas se conjugan en esta cuestión. Por ejemplo, una línea que aparece desde la solidaridad con la familia de los 44 marinos pero también se hace presente otra línea que tiene que ver con la bendita grieta entre kirchenismo y macrismo actualmente, que yo lo ubico dentro de una misma escena contradictoria porque uno necesita del otro. Gente que se ha permitido bromas respecto de lo del hundimiento del submarino y gente que, como son marinos y todavía está presente en términos históricos todo el daño a partir de la dictadura han guardado silencio, todo esto se cruza y por supuesto es productor de muchas tensiones.
Si uno se fija y lee atentamente en las redes sociales sobre estas cuatro líneas de pensar y de sentir se generaron intercambios sumamente violentos. Entonces esto es una forma de pensar cómo la violencia va surgiendo en estas tensiones que se producen en estos intercambios.

 

¿Cómo podemos articular este concepto a la sociedad moderna?

Bueno, si queremos pensar la violencia en relación a la sociedad moderna una de las primeras cuestiones que surge es la cuestión del Estado Moderno. Yendo un poquito más atrás vamos a analizar distintos momentos, si uno piensa en el tipo ejercicio de poder soberano, el que tenían los reyes, los príncipes, es muy interesante que uno de los principales poderes que tenían era la disponibilidad de la vida del súbdito, es decir un poder que se podía ejercer desde la muerte por lo tanto cuando un súbdito hacía algo que estaba por fuera de los designios, del deseo del rey, del soberano, podía pagar esto con su propia vida, un acto violento que produce un orden.

"Todas estas prácticas son violentas en tanto cargan en contra de lo que es instintivo y por tanto normal en una persona, tanto el castigo sobre el pecador o la medicación por considerar al homosexual como un enfermo es violentar a una persona."
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Con el paso del tiempo y la constitución de los Estados Nacionales va habiendo todo un proceso civilizatorio que implica por lo tanto la construcción de la identidad alrededor de la Nación, que es ese lugar donde uno nace, y cómo van apareciendo distintas líneas históricas: el surgimiento paulatino de la ciencia que va avanzando hasta la revolución industrial y la época de los grandes inventos  con el capitalismo, como un nuevo modelo económico que se va construyendo.
Entre el capitalismo y la revolución industrial van surgiendo nuevos oficios y todo esto requiere de la construcción de un nuevo tipo de colectivo. No es que los colectivos se inician en esta época, ha habido distintas expresiones de los anudamientos colectivos a lo largo de la historia del hombre, pero en este momento surgen estos colectivos alrededor de los oficios y estos nuevos Estados Nacionales.
Todo esto tiene que ver con el Estado Moderno que, si bien va tomando una concepción de una democracia liberal, no por eso es menos totalizador que el poder soberano previo ya que en rigor hay un estatuto que podemos llamar Constitución que legisla y dice cómo se tienen que hacer las cosas y cómo no; y ni siquiera estamos hablando de robar y cosas por el estilo; sino de cómo se tiene que organizar la vida. De allí surge esta frase que dice que el Estado tiene el ejercicio legítimo del uso de la violencia. ¿Para qué? Para poder brindar un cierto orden, orden que está muy basado también en aspectos que son religiosos. De hecho el orden simbólico del Estado Moderno siempre ha tenido que ver con la culpa y la culpa es un rasgo judeocristiano ante la transgresión de una ley, por tanto el Estado Moderno y la sociedad moderna se fueron organizando alrededor de estas cuestiones.
Lo interesante es ver lo que está ocurriendo en esta época donde el capitalismo ha ido cursando distintos ciclos y ha llegado a uno donde el conocimiento es el principal capital. El conocimiento está en los propios individuos y por tanto los individuos aparecen encimados, en una relación casi directa con la organización del trabajo, las empresas o con quienes lo gobiernan.

Este concepto de que el individuo se transformó en un empresario de sí mismo, que tiene que trabajar constantemente para tener mayores capacidades y poder mantenerse integrado a una sociedad. Este tipo de individuo no es el individuo del colectivo es un individuo absolutamente indiviso, donde los otros aparecen como un riesgo, como un enemigo eventualmente, por aspectos absolutamente meritocráticos a los fines de poder permanecer dentro de un sistema, integrado en un sistema. Por lo tanto esto que llamamos Estado Moderno en realidad es un Estado que ya no puede contener el progreso del Capitalismo.
Los gremios también caen en su posibilidad de contener estas problemáticas y, por ejemplo, uno ve cómo alegremente hace pocos días, en este proyecto de reforma laboral se plantea que el trabajador tiene que relacionarse directamente con la empresa para arreglar sus cuestiones prescindiendo del sindicalismo.
Como vemos toda una serie de tensiones, donde toda la carga está muy concretamente sobre el individuo que está atravesado por distintas líneas que no lo pueden contener y esto es originador de cada vez mayores niveles de tensión.


¿Qué efectos tiene en la subjetividad contemporánea?
La pregunta sobre qué efectos tiene todo esto que estamos hablando en la subjetividad contemporánea es una pregunta realmente enorme, en lo fundamental porque es algo que está ocurriendo en este tiempo, siempre presenta un gran desafío pensar el propio tiempo. Pero podemos ir tras algunas cuestiones.
Ahora voy a cambiar la palabra individuo ya por sujeto y uno piensa un sujeto por fuera de las estructuras colectivas, en donde el otro comienza a presentarse como un riesgo cada vez mayor para la propia permanencia dentro de una red social.

Es interesante cómo en las redes sociales nos hemos ido desplazando, de la lógica del amigo al contacto. Eso que nosotros llamamos amigo en las redes es básicamente alguien con quien se toma un contacto.
"Lo interesante es ver lo que ocurre cuando alguien hace algo u opina algo o sube una foto o no sé qué cosa que no me gusta. Está la posibilidad de eliminar a ese contacto por lo tanto la cuestión de la transitoriedad y la forma en la cual yo puedo atravesar las contradicciones que me plantea."

Por supuesto hay una nueva forma de vínculo que se establece por medio de estas redes. Lo interesante es ver lo que ocurre cuando alguien hace algo u opina algo o sube una foto o no sé qué cosa que no me gusta. Está la posibilidad de eliminar a ese contacto por lo tanto la cuestión de la transitoriedad y la forma en la cual yo puedo atravesar las contradicciones que me plantea, las diferencias que hay entre los sujetos se pueden resolver con un simple click en el cuál hay una eliminación, con todo el peso y la profundidad de lo que significa esta eliminación.
Cada vez tenemos una fantasía más extendida, con las nuevas tecnologías, de una cierta autonomía. Como que realmente podemos ser autónomos, desde casa con la compu podemos hacer un depósito en el banco y puedo hacer no sé qué cantidad de otros trámites, daría la impresión de que cada vez soy más autónomo y no requiero de los demás. Uno puede ver aquí cómo el otro va perdiendo densidad, por un lado, en mis obligaciones y respecto de los límites que los otros sujetos siempre implican para mí.
Nosotros hemos construido un orden social en un largo proceso civilizatorio en el cuál la estructura colectiva implicaba poner límites a los propios deseos y que a partir de allí se instalen ciertos niveles de ética, de moral respecto de qué puedo hacer y que no puedo hacer, siempre en relación al respeto de ese límite que el otro me establece en la propia vida. mucho más que los demás para poder ocupar un lugar en un mundo en que la tecnología permite cada vez mayores niveles de eficiencia, pero esto va acompañado de cada vez menor cantidad de puestos de trabajo.

Naturalmente esto presenta problemas y los niveles de tensión se comienzan a elaborar desde un punto de vista de distintas acciones en las que yo tengo que siempre preponderar sobre el otro. No es que la competencia entre individuos o sujetos no existiera en la antigüedad, pero esto recrudece cada vez más.
En este sujeto que comienza a estar por fuera de las estructuras colectivas, una de las consecuencias en su estructuración, es que el respeto por el límite del otro no aparece claramente inscripto y por tanto esto que habíamos hablado en otro momento sobre la culpa como ordenadora en cuanto a la no transgresión del límite que me impone el otro es algo que comienza a relativizarse.
Uno podría hipotetizar que nos vamos deslizando a un tipo de sociedad en donde la culpa es cada vez más lábil, la consideración por transgredir al otro es también más lábil y por supuesto es así que vemos un aumento de violencia sistemática en los vínculos entre los sujetos  y los distintos tipos de violencia que aparecen cualificados.

Artículo original:

http://rodolfoescalada.com.ar/escritosrodolfo/

Rodolfo Escalada.
Dr. en psicología. Mg. en ciencias políticas y sociología de FLACSO. Psicólogo. Prorfesor de la facultad de Psicología de la UNR.
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